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1 feb 2010

'Invictus', la cara optimista de Eastwood

Llegaba a nuestras carteleras ya con la etiqueta de obra maestra, por el hecho de que su director es quien es. No seré yo quien vaya a desacreditar a Eastwood, Dios me libre, simplemente porque no lo merece por esta película, pero creo que a estas alturas sobra decir que para valorar una película antes hay que verla. Sí, es estúpidamente obvio, pero no hace mucho se estrenó una película a la que se endiosó muchos meses antes de su estreno, y a la que parecía que te si no te gustaba eras un bicho raro, un inculto, un antiguo, por lo que la gente, inconscientemente, me atrevería a decir que se obliga a sí mismo a que le guste. ‘Invictus’ no es la obra maestra de Eastwood, pero es un film más que admirable…

Cuando en el cine se cuenta una historia basada en hechos reales, siempre está presente el riesgo de caer en demagogias. La mayoría de las veces, ocurre. La cuestión es que por diversas razones, el realizador de dicho film tiende a tergiversar los temas a su gusto. Afortunadamente, Eastwood nunca ha tenido que recurrir a tal pantomima. Hace poco, en ‘El Intercambio’ lo demostró, y ahora lo confirma con ‘Invictus’.

Metidos ya de lleno en la película, lo primero que hay que decir es que no es una obra maestra. No se acerca a los largometrajes de primer nivel del director californiano, pero sí que entra con amplitud al saco del “segundo escalón”. Las expectativas, como no podía ser de otra forma, eran altísimas. Es normal, Eastwood se ha ganado en la última década el suficiente crédito como para que cause revuelo cada uno de sus estrenos. Puede ser que salga gente decepcionada de la sala, es comprensible, ya que el tema del que habla ‘Invictus’ probablemente no había mejor director para tratarlo, lo que ocurre es que Eastwood no enfoca la película hacia donde creíamos, y quizás eso puede confundir.

El veterano cineasta pasa de puntillas por la parte más cruda, complicada y ambigua de todo el tema: el ámbito político en el que estaba sumido Sudáfrica. Eastwood prefiere dar solo un par de pinceladas sobre este tema, para luego centrarse en lo que de verdad le interesa, la unión de todo un país gracias a un señor que puso todas sus esperanzas en el deporte. De la misma forma, quizá también faltan detalles en profundidad de lo que fue el Apartheid, el espinoso conflicto entre blancos y negros que tenía dividido al país africano. Lo dicho, Clint, por una vez en muchos años quiere alejarse de la oscuridad, de historias crudas y sombrías, para intentar que el espectador salga del cine con una sonrisa en la cara.


En el apartado de las interpretaciones nos encontramos sin dudas con lo mejor y más destacado de la película: la majestuosa e insuperable actuación de Morgan Freeman dando vida a Nelson Mandela. Lo borda. De principio a fin. Dudo mucho que alguien encuentre un pero a su interpretación, ni en la perfecta recreación que hace. Es maravilloso asistir a tal espectáculo donde este fabuloso actor no deja a merced del viento ni siquiera los gestos, miradas y expresiones del ex presidente sudafricano. Freeman, un actor que puede presumir de haber participado anteriormente en dos de las más grandes de Eastwood: ‘Sin Perdón’ (1992) y ‘Million Dollar Baby’ (2004), por la que se llevó el Oscar a Mejor Actor de Reparto, se coloca en primera línea para recibirlo de nuevo este año. Sin dudas, lo merece.

Por otra parte, Matt Damon está correcto. Tampoco permitía mucho lucimiento su papel. Su interpretación se limita más a escenas movidas, frenéticas, la mayor parte en acciones de juegos. Eso sí, no se libra de protagonizar varias escenas dignas de mención. En mi opinión, la película pega un buen subidón desde la famosa escena donde Piennar (Damon) se reúne por primera vez con Mandela. A partir de ahí, nos encontramos con un film con variadas idas y venidas de emociones, una emoción que traslada Eastwood desde detrás de las cámaras, como la famosa visita a la celda donde Mandela permaneció encerrado casi tres décadas. Sin llegar a ser una constante, hay momentos brillantes donde la película emociona, donde sientes que te están contando una historia humana, verdadera y que cambió el rumbo de un país que por aquella época había tocado fondo.


Así pues, resumiendo, ‘Invictus’ es una película de agradable visionado, de mensaje optimista y políticamente correcto, en el que por una vez Eastwood se aleja de lo turbio para dar paso a su cara más agradable. No hay que comparar, porque quizás ahí está el problema. El director tocó el cielo en menos de un año con sus dos obras maestras definitivas: ‘Mystic River’ y ‘Million Dollar Baby’. No busquen la tercera pata del banco en ‘Invictus’, no la encontrarán. Solo disfruten...

5 comentarios:

  1. Buenisima F.F Wade, encima este es uno de mis actores favoritos, un crack que me enamoró en muchas películas como "como dios", y muchisimas otras más.

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  2. Menos mal que no se me pasó por la cabeza hacer la crítica de "Invictus", porque no habría sabido interpretar todo lo que entraña esta película ni la mitad de bien que tú. Coincido contigo en que no es una de las obras maestras de Eastwood, pero sí una de las mejores de la segunda fila. Y después de tantos largometrajes memorables, se agradece que este diseccionador de la especia humana haya realizado un trabajo más modesto. Sé que es mucho pedir que Tarantino gane el Oscar a mejor director, así que este año me conformaré con que Morgan gane en la categoría de mejor actor. A propósito, ¿fui el único que en uno de los planos de las gradas vi a Eastwood animando al equipo de Sudáfrica?

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  3. Pues aun no he visto la pelicula, pero por lo que comentas, seguro que merece la pena. Yo creo que cualquier fila de Clint Eastwood merece la pena. Cuando tenga ocasion la vere.

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  4. He de decir que me gustó, no salí dando brincos de emoción pero bueno si que es verdad que el Morgan Friedman es buenísimo, como en todas las que interpreta. Quizás me han gustado otras más en las que sí profundizan sobre el Aparheid, pero esta, mostrando a un Mandela capaz de poner paz en su tierra con el perdón, te hace pensar que personas como el hay muy pocas en el mundo y yo no sería una de ellas. Me gustó el color y el grano del film, te hacía sumergirte en esos tiempos, en cómo se veía el cine y la televisión en estos años pasados.

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  5. A mí me pareció que intentó mezclar demasiadas cosas y se notaba que era un encargo con cierto tipo de directrices.

    Técnicamente me parece muy buena, haciendo algunas apuestas en cuanto a planos bastante atrevida para lo que es Clint y la foto como dices muy buena, tanto por los paisajes de Sudáfrica como por cierta escena "nocturna".

    Por cierto, en realidad no hay un buen retrato ni político ni humano de Mandela, porque como político sólo se centra en su utilización como vehículo de unificación el Rugby pero de las medidas políticas, sociales y económicas no se habla en ningún momento, y sobre el apartado humano también falla porque se le presenta como un "semi-dios" sólo hacíendole humano con algunos clichés como "el hombre abandonado por su familia", "su familia es el pueblo de Sudáfrica", etc..

    Un saludo.

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